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Mostrando entradas de enero, 2018

Las fotos que roban el alma

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De pequeño recuerdo haber escuchado que los aborígenes, en un principio no se dejaban fotografiar porque según ellos la foto les podía robar el alma. Pensé en su momento que era soberana ignorancia, que el no entender las tecnologías del nuevo mundo les jugaba una mala pasada. La verdad, es que ahora, a la distancia de los años, quizás les encuentre un poco de razón. No de que te robe el alma, me cuesta creer en ello incluso en la existencia de la misma. Desde que mi profesor de ciencias, recordado Manuel Cuturrufo, nos enseñó acerca del método científico y de como cuestionarlo todo, me tomó trabajo comprender la espiritualidad de muchos que se basaban en un sentir común arraigado sólo en la creencia ciega o la fe. Algunos me pretenden convencer con el tema de los 21 gramos, es decir, que al morir nuestros difuntos disminuyen su masa en 21 gramos y esto es lo que pesaría el alma. Tampoco lo creo, pero algo debe haber, quizás algún tipo de energía o manifestación de esta, el as...

Dolores, todos lo están haciendo, por que tu no?

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Por razones de trabajo tuve que atravesar la cordillera y llegar al atlántico, ya desde el aterrizaje fue todo muy extraño: lluvia en verano, lluvia con calor, el sol escondiéndose por el otro lado, un país con verde infinito y con abundante ganado. Fue un día domingo en que llegué y su día posterior, el lunes, sería el que me daría la primera triste sorpresa del 2018. Parecía mentira, de esas noticias fake que uno suele leer en redes sociales, sin mayor fundamento, de aquellas que llaman tu atención pero prefieres no creer. Este no fue el caso, me di el trabajo de revisar fuente tras fuente intentando encontrar la más creíble y la que me dijera lo que quería leer, que era falso, que no habías muerto, que tu voz seguiría sonando y que seguirías componiendo grandes canciones. Fue aún más triste cuando entendí que era una sensación que no hace mucho había experimentado, una pérdida cercana pero lejana a la vez. Ya el año anterior había partido otro cantante que me acompañó en m...

Los discos de mi adolescencia... en vinilo.

Hace un poco más de un año que llegó a mis manos un tocadiscos, tornamesa o como le quieran llamar. Fue un tanto sorpresivo, no era algo que esperaba, pero si un secreto anhelo. Quien me lo regaló, sabía el gusto particular que tengo por la música, un gusto que me encasilla en la definición de melomano, si bien es cierto ya contaba con una, esta estaba un tanto maltrecha, sin cápsula ni aguja y con mucho polvo por no uso. Fue adquirida con la única finalidad de "rayar  discos " o hacer scratch en un intento de banda musical por allá por el año 2000. Lo del secreto anhelo se cuadraba casi por completo con lo que siempre he sentido, que la música no es sólo algo que suena en la radio, es una compañía amiga, que va armando la banda sonora de tu vida, la que va coloreando las cosas buenas y malas que transcurren en el intertanto. Recuerdo haber tenido un par de discos, pero ni sabía en que lugar estaban ni menos podría saber el estado en que se encontraban ya que el ...