Museo para Coquimbo
La vida no me ha tratado mal, he tenido la suerte de conocer distintas ciudades ya sean de mi país Chile o de sus vecinos fronterizos además de Uruguay.
Ya sea por razones académicas, laborales o de relajo, en cada una de ellas, al menos en las que tuve el tiempo, me di el gusto de visitar los museos en los cuales se guarda el patrimonio cultural, histórico, natural o artístico. Sólo por destacar algunos: el Museo de Nacional de Historia Natural (mi lugar favorito en Chile), no muy lejos de este el Museo de Historia Natural de Valparaíso, Museo Histórico Nacional, Museo Nacional de Arqueología (La Paz, Bolivia), Museo Inka (Cuzco, Perú), la red de museos en Colonia do Sacramento (Uruguay) en especial el del periodo histórico portugués y por último, si bien no es un museo, bien que lo parece, el Cementerio de la Recoleta (Buenos Aires, Argentina).
El entrar a cada uno de ellos, fue, es y será un viaje al pasado. Una forma de entender la idiosincracia e identidad del pueblo circundante, la forma de ser de los baqueanos, el por qué de muchas preguntas que llegan a la cabeza al conocer gente nueva.
Ese viaje, esas explicaciones, están ausente en Coquimbo. Para el foráneo, no hay forma de explicarle la importancia de nuestro puerto, el por qué de su gente, por qué es tan popular el pescado frito, por que nuestro equipo de football tiene los colores auri negros o muchas otras interrogantes. Tan sólo existen relatos que algún coquimbano, de los antiguos, les pueda ofrecer. Muchas veces llenos de baches e imprecisiones ya que de mitos abunda nuestra historia y de exactitud carece, como si nadie se hubiese dado el trabajo de formalizar todo ese conocimiento.
Son pocos los libros donde podemos encontrar estudios acabados de nuestro pasado, aunque favorablemente, día a día aparecen más publicaciones.
Aprovecho en estas líneas, agradecer a aquellos autores que más por pasión que por réditos económicos, plasman en papel los sucesos de una ciudad relativamente joven, pero que no carece de episodios históricos de gran importancia en nuestro país.
Más allá de los relatos, historias o cuentos, está lo tangible. Y es ahí donde tenemos una carencia brutal, no tenemos un lugar donde guardar pero por sobre todo exhibir los elementos que han hecho de Coquimbo una gran ciudad. Pocos pueden reconocer, por ejemplo, la importancia que tuvo el tren en nuestro comienzo como ciudad, o el auge minero de las fundiciones de cobre de guayacán.
Personajes como Lambert, Ossandon o Urmeneta, son para la gran mayoría no más que nombres de calles o colegios. Nuestros niños ignoran el pasado ferroviario y se confunden con historias de piratas y corsarios que jamás visitaron nuestras costas, por sobre los que si lo hicieron. Es cuestión de ver el lamentable estado en que se encuentra la estación Coquimbo en el sector Covico o la existencia de un "Muelle Morgan".
Es vital y urgente contar prontamente con un Museo en nuestro puerto, y por sobre todo que nazca como una iniciativa ciudadana, que resguardemos ese patrimonio y que contemos de forma didáctica como se formó nuestra identidad, más aún cuando las explosión demográfica está atrayendo cada vez más, a personas sin arraigo por Coquimbo y que no están sabiendo cuidar el acervo cultural que identifica al Coquimbano.
Por todo lo anterior, un Museo para Coquimbo.
A juntar ganas y aunar esfuerzos, que como Coquimbanos lo podemos lograr.

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